A México le falta un largo camino por recorrer para llegar a la igualdad de género: OCDE

CIUDAD DE MÉXICO, 9 de octubre (AlmomentoMX).- El  informe  de  la  OCDE explora cómo  persisten  las  desigualdades  de  género  en  la  vida  social  y  económica  en  todo  el  mundo.  Las mujeres jóvenes de los países de la OCDE tienen más años de educación que los hombres jóvenes, en promedio,  pero una  menor  probabilidad  de conseguir un trabajo  remunerado.  Las  brechas  de  género aumentan con la edad, ya que la maternidad suele tener efectos negativos sobre la remuneración de las mujeres  y su promoción  profesional.  Las  mujeres  también  son  menos  propensas  a  ser  empresarias  y están sub-representadas en puestos de liderazgo privado y público. Frente a estos desafíos, este informe evalúa   si   (y cómo)   los   países   están   cerrando   las   brechas   de   género   en   educación,   empleo, emprendimiento  y  vida  pública.

El  informe  presenta nueva  evidencia sobre  las  diferencias  de  género, examina  las  políticas  públicas  dirigidas  a  la  desigualdad  de  género,  y  ofrece  recomendaciones  de políticas públicas para reducir estas desigualdades.

 

En   los   últimos   años,   México   ha   llevado   a   cabo   políticas importantes  para  empoderar  a  las  mujeres.  Sin  embargo, a México  le  falta  un  largo  camino  por  recorrer  para  llegar  a  la igualdad  de  género.  Aunque entre  los  jóvenes  mexicanos el nivel  de  educación  de las  mujeres es  ahora  similar  al de  los hombres   (Capítulo   8),   México   sigue   teniendo   una   de   las mayores  brechas  de  empleo por género  en  la  OCDE, con consecuencias negativas para el crecimiento económico. Entre las  mujeres  que  trabajan,  muchas  tienen  trabajos  informales con poca protección social, alta inseguridad y bajos salarios.

Muchos factores generan estas desigualdades.

Los estereotipos aún limitan las opciones de mujeres y niñas, y las mexicanas se ocupan, sin remuneración alguna, de más de tres cuartas  partes  de  todos  los  quehaceres  domésticos  y del cuidado  de  los  niños (Capítulo 15)

Estas  horas  dedicadas  al trabajo no   remunerado   restringen   el   tiempo   que   podrían destinar  al  trabajo  remunerado.

La  cultura  de  largas jornadas laborales dificulta que madres y padres concilien el trabajo remunerado  con  la  vida  familiar.

Las  mujeres  siguen sufriendo elevadas tasas de violencia en el hogar y en el espacio público, y el acceso a la justicia continúa siendo desigual.

Sin  embargo,  México  está  dando varios pasos  en  la  dirección correcta.  México  tiene  ahora  un  alto  número  de  mujeres  en  el Congreso,  en  parte  debido al  sistema  de

cuotas  en  el  proceso electoral   (Capítulo   14).   México también ha logrado grandes avances  en  programas  educativos: la  matrícula  preescolar es gratuita  y casi  se  ha conseguido que  sea universal,  las  becas facilitan   que   más   chicas   adolescentes   permanezcan   en   la enseñanza media  superior,  y  las tasas  de  inscripción en  la universidad son  ahora similares entre  hombres  y  mujeres. La inversión  en estancias infantiles  ha  ayudado  a  ofrecer  a  las mujeres que trabajan fuera de casa opciones para el cuidado de sus  hijos.

Y  la Secretaría  de  Educación  Pública  está  dando prioridad  a  que  más  niñas  y  mujeres  jóvenes estudien  ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM), como lo demuestra la  iniciativa  NiñaSTEM  Pueden,  recientemente  lanzada  con  el apoyo de la OCDE

En una encuesta realizada para La Lucha por la Equidad de Género: Una Batalla Cuesta Arriba, los gobiernos identificaron los tres aspectos más importantes  de la desigualdad  de  género  en  su  país:  la  violencia  contra  las  mujeres,  la  brecha  salarial  entre  géneros  y  el  reparto  desigual  del trabajo  no  remunerado.  Muchos  países  de  la  OCDE  ahora  están priorizando  la  lucha  contra  estas  desigualdades  mediante  políticas y actuando para que se impulse el liderazgo de más mujeres en el sector público y privado.

Mujeres mexicanas tienen una baja tasa de empleo

Sólo  el  44,9%  de  las  mujeres  mexicanas  en  edad  de  trabajar  están empleadas. Es  la  tercera  tasa  de  empleo  femenino  más  baja  de  la OCDE,  después  de  Turquía  (28,7%)  y  Grecia  (41,7%),  y  muy  por debajo  del  promedio  de  la  OCDE (60,1%).  Los  hombres  mexicanos, por

el contrario, tienen tasas de empleo relativamente altas (el 78,5% están empleados), lo que  da lugar a una de las mayores brechas de género  en  el  empleo  en  la  OCDE  (Capítulo  11).  Las  brechas  de género  tienden  a  aumentar  durante  los  años  de  formación  de  la familia,

ya   que la   maternidad   tiene   efectos   negativos   sobre   la participación de la mujer en la fuerza de trabajo, su remuneración y su progresión profesional.  Esto ocurre  sobre  todo cuando  la  oferta  de servicios  públicos de  calidad  para  el cuidado  infantil  no cubre la demanda, como es el caso en México.

La licencia de paternidad es importante para la igualdad

La  licencia de  paternidad  desde el  nacimiento  de  los  hijos  e  hijas es importante  para  asegurar  que  tanto las madres  como los padres participen  de  forma equitativa en su cuidado  (Capítulo  16).  Los cuidados   parentales   equitativos durante   la   pequeña   infancia en general se mantienen cuando los niños crecen. La participación de los padres   en   la   prestación   de   cuidados   también   es   crucial   para garantizar  que  las madres  puedan  permanecer  y progresar en su trabajos remunerados.  Recientemente  México  tomó  el  importante paso  de  introducir  la  licencia de  paternidad,  pero  el  período  de licencia asignada (cinco  días)  es  muy  corto  en  comparación  con  el promedio  de  la  OCDE, que  es de  ocho  semanas.  La  exigencia  de México de que los empleadores (en lugar del Gobierno) paguen por la licencia de  paternidad  también  puede  disuadir   a  los  padres  de tomarla.

México avanza hacia la igualdad de género en política

Las mujeres mexicanas ha n avanzado en liderazgo político (Capítulo 14).  El  42%  de  los  miembros  de  la  Cámara  de  Diputados  son mujeres, en comparación con un promedio de la OCDE del 28% para las  cámaras  bajas  de  las  legislaturas  nacionales.  La  tasa  de  México es la tercera más alta de la OCDE. Uno de los principales impulsores del alto número de congresistas mexicanas fue la implementación de cuotas que  exigían la  igualdad  de  representación  de  mujeres  y hombres en las listas de candidatos en las elecciones. Las cuotas no sólo  ayudan  a  garantizar  que  las  voces  de  las  mujeres  se  escuchan en  la  toma  de  decisiones,  sino  que  también  son  simbólicamente importantes para permitir que los ciudadanos vean a más mujeres en cargos  políticos.  Esta  situación  ayuda  a  generar  un  cambio  en  los roles de género tradicionales.

AM.MX/fm

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